Triste aniversario, a 30 años de la Convención de los Derechos del Niño

Luis Sepulveda 
Director de Desarrollo ENMARCHA
Vocero nacional de la ROIJ

Hoy se cumplen 30 años, del día en que la Asamblea General de Naciones Unidas, dio a conocer el documento de la convención sobre los Derechos del niño (CDN), la que dio un giro en todo el mundo al reconocer como sujeto de Derecho a toda persona de 0 hasta los 18 años. 

Nuestro país no estuvo ajeno y ratificó el convenio internacional de los Derechos de las niñas, niños y jóvenes el 14 de agosto de 1990, sin embargo, ninguno de los principios de este convenio se encuentra garantizado hoy en día en el país, ya que la legislación chilena y la institucionalidad no se ha adecuado a los tratados internacionales en esta materia, generando una herida profunda en desigualdad de derechos ante la ley y reconocimiento constitucional de los Derechos de niñas, niños y adolescentes. A esto se suma la inoperancia de todos los gobiernos en democracia que no han sido capaces de articular el Estado con las organizaciones de la sociedad civil y/o con organizaciones comunitarias y no han generado estructuras institucionales sólidas para poner en el centro la participación de niñas, niños y adolescentes en cada una de las políticas que les afecten.

Esta imposibilidad del Estado y de la sociedad civil, ha generado obstáculos significativos para poner en el centro la promoción y prevención de Derechos y también grandes dificultades para evitar diversas vulneraciones que sufren día a día niñas y niños en Chile. 

En estas semanas convulsionadas por el movimiento social, se ha agudizado la violación sistemática de DD.HH de NNA, sin embargo, tenemos que ser claros y recordar que esta situación se visualiza en la vida cotidiana de NNA, por dar algunos ejemplos; los niños, niñas y adolescentes mapuches han vivido por años la violencia policial militarizada en sus territorios, sufriendo allanamientos violentos y decenas de casos de herido por agentes del Estado; las niñas, niños y adolescentes que viven en sectores marginados de las grandes ciudades, también viven día a día allanamientos violentos de parte de las policías; los niños, niñas y adolescentes que visitan a sus familiares en los centros penales, también sufren violencia de parte del sistema penitenciario, sometiéndose a revisiones abusivas y vulneraciones graves en sus Derechos. 

Hoy no hay nada que celebrar teniendo como base que la vida de NNA se encuentra marcada por la vulneración y violación sistemática de DD.HH. El Estado no ha cumplido su rol garante de Derechos, sin embargo, el escenario actual es propicio para tramitar con urgencia una ley de garantía y un sistema integral de Derechos de NNA, este escenario no es casualidad, sino que es gracias a la valentía y fuerza de miles de jóvenes, que han salido a la calle a movilizarse por una vida digna y por reivindicaciones históricas del país, son ellos los que en los últimos 20 años se han movilizado y puesto en el centro las desigualdades sociales, son ellos los que han recibido la brutalidad de la violencia policial, son ellos los que han tenido acceso a los Derechos fundamentales, son ellos los que no ha aceptado los acuerdos de las cúpulas de poder, sin generar consultas ciudadanas. Son ellos los que necesitan este sistema integral, instalado en cada una de las comunas del país y con fuerte articulación con la sociedad civil organizada y con participación protagónica y vinculante de niñas, niños y adolescentes.

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