Crisis social en Chile y 30 años de la Convención de los Derechos del Niño: muchos dichos y pocos hechos.

Sofía Hales Beseler
Psicóloga Clínica
Coordinadora Sala de Atención Psicológica ONG ENMARCHA


Hace 30 años fue aprobada la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) por Naciones Unidas, y un año después Chile la ratificaba. Este tratado internacional reconoce a niñas, niños y adolescentes como sujetos de derecho, asumiendo que no son objetos de beneficencia sino titulares, los cuales deben ejercer y, para asegurar un efectivo ejercicio, los Estados deben generar todas las instancias necesarias. 

Si bien la Declaración Universal de los Derechos Humanos ya aplicaba a todos y todas por igual, fue la CDN la que vino a reconocer que, debido a que niñas, niños y adolescentes están en un proceso de desarrollo y crecimiento requieren, necesariamente,  de una protección especial debida su vulnerabilidad. Esta protección implica asumir la titularidad de derechos, y no una posición de la infancia como objeto pasivo a merced de los adultos que deciden, piensan y hablan por ellos y ellas. 

Hoy es imposible no pensar la CDN a la luz de lo que actualmente está sucediendo en nuestro país. Hemos sido testigos de cómo en este mes de revolución, en este despertar, muchos niñas, niños y adolescentes han sido vulnerados en sus derechos. Y han sido vulnerados desde la invisibilización, puesto que aun vivimos en una cultura adultocéntrica que no escucha sus voces. Han sido vulnerados porque, salvo excepciones comunitarias o de organizaciones que dedican su labor a la infancia, no hay instancias reales de participación y de consideración de la opinión de niñas, niños y adolescentes. Han sido vulnerados, porque el Estado a través de Carabineros y Militares, ha ejecutado acciones activas de represión y maltrato, así como acciones negligentes que por omisión de la presencia de niños, niñas y adolescentes, se han constituido en hechos de vulneración.

Ejemplos sobran: Carabineros disparando perdigones al interior de un Liceo en Santiago, montaje de Carabineros que terminó con dos niños lesionados, 115 niños, niñas y adolescentes de la red Sename que han sufrido hechos vulneradores, niños al interior de un carro policial en Villa Alemana, niños y niñas corriendo fuera de sus colegios aterrados ante el lanzamiento de bombas lacrimógenas. 

¿Es necesario seguir con esta lista? No lo creo, no es necesario. Esto es suficiente evidencia para afirmar con claridad que el Estado no ha considerado la CDN en su actuar, y que no hay un respeto irrestricto al interés superior del niño ni a su dignidad. Más en concreto, al menos se ha vulnerado el artículo 37° de la CDN en el que se señala que ningún niño, niña o adolescente será sometido a la tortura, a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. 

Esto no es nuevo, este actuar del Estado y sus agentes no debe sorprendernos, pero si alarmarnos. Y es lamentable que no sea una sorpresa, sería mejor así, si solo tuviéramos que hablar de hechos aislados y no de violaciones sistemáticas a los derechos humanos. No nos puede sorprender, pues lo sabíamos hace tiempo, y si no lo sabíamos (o no queríamos saber), basta recordar el Informe del Comité de los Derechos del Niño de 2018 en el que se estableció que el Estado de Chile ha vulnerado de forma sistemática los derechos de niños, niñas y adolescentes bajo su tutela.

Estos hechos, la invisibilización de la infancia, el adultocentrismo y el maltrato sistemático no solo contraviene una Convención, sino que generan graves consecuencias en el desarrollo infantil y adolescente. Estrés tóxico, trauma, inseguridad, desconfianza, suma y sigue. Si bien se ha avanzado en el acceso a algunos derechos como educación, juego, salud y participación, ¿cómo se puede aprender si en la escuela no estoy seguro porque las lacrimógenas acechan? ¿cómo puedo jugar si en mi barrio hay perdigones que vuelan sobre mi cabeza? ¿Cómo puedo caminar seguro si Carabineros no me protege, sino que me amenaza? ¿Cómo opinar y participar si cuando lo hago me tiran agua que arde?Si claro, se ha avanzado pero lo que ha sucedido en estos 30 días, inicialmente por 30 pesos, revela que en Chile la CDN es solo una declaración. Un texto. Muchos dichos y pocos hechos.

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