Catalina representará a jóvenes del Programa Abriendo Caminos en encuentro latinoamericano de organizaciones de la sociedad civil

 

3 de agosto, 2017.- Cada año la Plataforma Regional por la Defensa de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes con Referentes Adultos Privados de Libertad (NNAPEs), se reúne para trabajar en la agenda regional de incidencia. Este año, por primera vez, convoca además de los líderes de las organizaciones socias, a representantes jóvenes que puedan hablar en primera persona sobre las implicancias que tiene en sus vidas la privación de libertad de un familiar significativo.

Hace unas semanas, ONG ENMARCHA representante de la Plataforma NNAPEs en Chile, propuso a Catalina Llancaleo para participar en la Cuarta Asamblea Presencial de la plataforma que se desarrollará entre el 4 y 9 de agosto en República Dominicana. (www.nnapes.org).

Catalina, tiene 16 años y vive en la comuna de Maipú con su abuela. Cursa 3ero medio en el colegio Cardenal Carlos Oviedo, donde estudia técnico con especialidad en gastronomía. A la “Cata”- como le dicen sus amigos/as- le ha tocado vivir de cerca las implicancias que tiene en la vida de un niño o niña tener un familiar significativo privado de libertad. Desde el 2015 es usuaria del Programa Abriendo Caminos en la comuna de Maipú donde ejecuta ONG ENMARCHA, organización que trabaja hace 11 años en la promoción y protección de los derechos de niños y niñas, con especial énfasis en aquellos que atraviesan la situación de tener un familiar encarcelado (www.enmarcha.cl).

Desde hace años ENMARCHA ha generado espacios de encuentro entre jóvenes que son o han sido usuarios del Programa Abriendo Caminos, invitándolos a dialogar sobre cómo son sus vidas, los problemas que enfrentan y las fortalezas que tienen para salir adelante.  En estos espacios Catalina fue posicionándose como una joven con interés por visibilizar la voz de otros jóvenes que al igual que ella les ha tocado enfrentar múltiples situaciones de vulnerabilidad y discriminación.

Ya a pocos días de su viaje, hablamos con ella para saber cómo está y qué siente con este desafío.

¿Qué pensaste cuando te propusieron participar de la Asamblea?

Que era una idea genial. Que le iba a poner todas las ganas para expresar lo que pasamos los jóvenes y tratar de explicar lo más que se pueda, para que otros jóvenes vean que no están solos, que son hartos los que están pasando por esta realidad y que a veces nos sentimos solos. Además para que nos abran más puertas y ayuden con lo que nos está pasando.

¿Cómo crees que será el encuentro con otros jóvenes de América Latina y el Caribe?

Creo que será interesante y educativo porque no tan solo me voy a quedar con experiencias que me han contado de mi país, sino que voy a aprender de otras historias, otras culturas y formas de vida, de otros jóvenes de otros países que están pasando lo mismo que yo y otros jóvenes de Chile. Conocer otras perspectiva, pero que van con el mismo propósito, ayudarnos a superar esta carga.

¿Qué esperas de este encuentro y qué quieres aprender y contar?

Espero representar de buena forma a los jóvenes del Programa y ser la voz de los jóvenes con sus propias historias y vivencias con relación a tener un familiar privado de libertad. Ojala que este encuentro lo tomen las instituciones para que ayuden a los jóvenes, porque en realidad la mayoría sufrimos discriminación por donde vivimos o por tener un familiar privado de libertad. A lo mejor si llega a ocurrir algún cambio, quizá nosotros no lo vamos a vivir, pero nosotros podemos ser un agente de cambio, aunque nosotros solos no podemos hacer nada sin el apoyo de una institución o las personas que toman decisiones.

Sabemos que fue difícil que pudieras conseguir los papeles para poder salir del país, ya que necesitabas la autorización de tu padre y madre. Queríamos saber qué sentiste durante ese proceso y que te gustaría decirle a los adultos para que entendieran tu situación.

Lo primero que sentí fue desilusión, porque me estaba entusiasmando por ir y que por unos simples papeles no se llevara a cabo me dio pena. Por eso quiero decirle a las personas y las autoridades  que yo no iba a hacer nada malo, iba a ir a contar una historia de vida que ayudaría a otros jóvenes que están en esta situación no se sientan discriminados. Quizá mi voz puede ayudar a otros jóvenes chilenos que están pasando eso. Entonces fue frustrante lo que ocurrió.

¿Cuáles son las emociones y sensaciones que tienes a pocas semanas del viaje?

Siento ansiedad. Será mi primer viaje en avión. Nerviosismo y preocupación por representar bien a jóvenes de mi país. También un poco de miedo porque quizá las palabras no me salen como quiero o me ponga nerviosa o me salga mi lado tímido. Son muchas cosas las que están pasando en mi cabeza, además de emoción.


Finalmente, Francisca Hidalgo Directora Ejecutiva de ONG ENMARCHA, quien viajará junto a Catalina a República Dominicana en los próximo días, señala: El viaje de Catalina, es una oportunidad que valoramos profundamente ya que nos permite avanzar en el proceso de visibilizar a los y las jóvenes con los que trabajamos como actores sociales con necesidad de hablar y ser escuchados. Con la Cata, vamos juntas a contar del trabajo que hacemos, los desafíos y avances que tenemos en Chile en esta materia. Creo que justamente ahí se ve la mejor alianza para la transformación social, la que se logra cuando las organizaciones sociales nos ponemos al servicio y facilitamos que quienes hablen sean los verdaderos protagonistas

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